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martes, 24 de mayo de 2011

Santa Fe: episodio uno

Muchas lecturas surgen de la primaria realizada el pasado 22 de mayo en Santa Fe. Obviamente el gran triunfador resultó ser el actual gobernador Hermes Binner, quien esperaba ansiosamente el resultado para evaluar seriamente la posibilidad de postularse como candidato a Presidente en octubre próximo.

Se acrecientan así las voces a favor de la construcción de una propuesta de centroizquierda más homogénea con ejes en la Ciudad de Buenos Aires con Pino Solanas, Margarita Stolbizer en la estratégica provincia de Buenos Aires y Luis Juez en Córdoba. Especulan que esos distritos más el propio de Binner podrían alcanzar para arañar un 15 por ciento a nivel nacional, guarismo más que importante sin recurrir a las tradicionales estructuras partidarias del radicalismo y el justicialismo.

Tomaría también cuerpo la chance de formar dupla con Víctor De Gennaro, aspirante a convertirse en una suerte de Lula argentino para completar el tablero de candidatos para competir dignamente con el oficialismo cristinista. Significaría también la escusa ideal para desembarazarse de Alfonsín y su potencial aliado Francisco De Narvaéz, que produce escozor en las filas de este entramado progresista.

Quedó saldada también la incógnita sobre quien es determinante en el socialismo santafesino, con la derrota del senador Rubén Giustiniani se consolida el gobernador como figura aglutinante hacia dentro y fuera del partido de Alfredo Palacios.

A la derecha de la pantalla, como decían los viejos relatores de fútbol televisivo, la otra nota de color la constituyó el midachi Miguel Del Sel, que con los votos obtenidos hizo viajar a Mauricio Macri para recrear una vez más el clima festivo que le aconseja cotidianamente transmitir el ecuatoriano Jaime Durán Barba a su cliente preferido. Más allá de los deseos manifiestos del humorista de contar con el beneplácito del insondable Carlos Reutemann, el ex corredor sólo masculló un eventual acompañamiento del candidato del peronismo en el distrito, que insólitamente puede resultar el jefe de la bancada de Diputados, Agustín Rossi.

Sólo restaría verse por estos lares, si puede cristalizarse la fórmula Felipe Solá-Gabriela Michetti para edificar una propuesta razonable para el centroderecha de cara a la presidencial y ponga en evidencia las contradicciones del ex dueño de Casa Tía, al asociarse con Ricardo Alfonsín, y sea sometido a los archivos fotográficos del terceto tan mentado allá por el 2009, junto al bonaerense y el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El show va a comenzar, Santa Fe dio el puntapié inicial.

miércoles, 4 de mayo de 2011

De la misteriosa Buenos Aires

Cuando el prolífico Manucho Mujica Láinez desgranó páginas sobre la devaluada reina del plata, jamás pensó que el título de su obra pudiera ser el copete de una nota periodística del siglo XXI, pero como tantas veces se afirmara, la única verdad es la realidad.

Y la realidad indica que algunos pesos pesados, entendieron que su condición les corresponde si paradójicamente compiten en una escala inferior al gran escenario nacional. Tanto por derecha como por izquierda, Mauricio Macri y Fernando Pino Solanas parecen decididos a competir por el cetro de la primera magistratura de la Ciudad, dejando el terreno llano para una reelección de Cristina Fernández de Kirchner sin sangre, sudor y lágrimas.

Esta ciudad encumbró a personalidades tan disímiles como Antonio Erman González, Fernando De la Rúa y Mauricio Macri, por un lado; como a Carlos Chacho Alvarez, Aníbal Ibarra y Fernando Pino Solanas por otro, demostrando oferta para todos los gustos y épocas, y escasa fidelidad ideológica cuando de votar se trata.

Si bien las tendencias varían cuando se decide quién se va a hacer cargo del Ejecutivo Municipal o accede a una banca legislativa, el electorado porteño es el más afecto a los cambios cuando las mareas parecen virar de rumbo, pero en esta oportunidad pareciera existir tablas entre los contrincantes nacionales y municipales.

Como consecuencia de ello, como en otras ocasiones, el ballotaje posiblemente determine cuál es la realidad del 2011, y se devele el misterio entre una confirmación de liderazgo local del macrismo o un despertar del autoproclamado progresismo, si la tropa K y los seguidores de Proyecto Sur dejan de lado sus habituales apetencias personales en detrimento de la búsqueda de consensos.

El desafío está planteado.

lunes, 18 de abril de 2011

Castillos en el aire


Si bien el oficialismo tiene los propios, Indec mediante, la oposición asiste a una sucesión de desmoronamiento de construcciones ideales alarmante. En la UCR cayeron de bruces con la realidad Julio César Cleto Cobos y Ernesto Sánz.


La proclamación de Ricardo Alfonsín como candidato del centenario partido fue el resultado de la retirada del senador Sánz de la compulsa interna proyectada para el pasado 30 de abril, que se completó luego con el renunciamiento del actual vicepresidente quien criticó la estrategia del sector mayoritario del radicalismo que abonó el encumbramiento del hijo del ex líder de la UCR.


En el peronismo federal, luego de la deserción de Carlos Reutemann y el alejamiento de Felipe Sola, el chubutense Mario Das Neves fue el primero en morder el polvo, ahora le toca el turno a Alberto Rodríguez Saa, de ahí su maniobra desestabilizadora en la interna del espacio. Pese a los recurrentes rumores del abandono del habitual ostracismo del ex piloto de F1, su autodesplazamiento de la conducción del Peronismo Federal y sus declaraciones afirmando que no será candidato a nada, y el anuncio de Felipe Solá de que competirá en las internas abiertas de agosto, el sector va de mal en peor.

A la exigua diferencia obtenida por el delfín de Das Neves en Chubut frente al candidato K, se suma la indescriptible interna entre Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saa, que según la conveniencia de uno u otro cambia las reglas de juego de realización.


Lo cierto es que hay dos candidatos menos luego de avatares internos descriptos, Cobos y Das Neves ya empiezan a utilizar su tiempo en cuestiones alejadas de políticas a implementar con posterioridad a octubre de 2011.


Por su parte, a ambos extremos del arco ideológico, en el PRO y Proyecto Sur los cabildeos de Mauricio Macri y Pino Solanas entre la disyuntiva de presentarse a la elección nacional o la local, preanuncian quizás nuevas deserciones en el gran match de octubre.


El prestigioso cineasta analiza seriamente su postulación para Jefe de Gobierno de la Ciudad, aún cuando esa decisión le represente resquemores internos dentro de su fuerza, en especial con el economista vinculado a ATE, Claudio Lozano. La obsesión por no quedar pegado a la UCR en el armado nacional y la imagen positiva que conserva en la Capital quizás tuerza la voluntad de Pino de pelear cara a cara frente a Cristina Kirchner, si como todo pareciera indicar marcha rumbo a la reelección.


En tanto el ex presidente de Boca, con su reciente conferencia de prensa instando a la oposición a buscar consenso para la elaboración de políticas de estado, dejando de lado posicionamientos personales, abrió nuevas especulaciones sobre su futuro mediato. Quienes insisten en un nuevo mandato de Macri en la Ciudad esbozaron una tímida sonrisa con sus dichos ante la prensa, pero aún queda tela por cortar en los talleres del PRO. Mientras tanto Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti siguen afilando uñas para el escenario de una compulsa que lleve a su jefe dilecto a la disputa final por Balcarce 50.


Por último, hay quien aún no mostró su construcción definitivamente, está en boca de muchos pero en distintos peldaños de las ofertas electorales de octubre, se trata de Hermes Binner que todavía no desplegó su juego ni mostró sus cartas. De su decisión dependen muchos protagonistas de esta fellinesca matiné.


Como puede apreciarse algunos castillos en el aire, ya encontraron suelo, otros tambalean aún, y reinan más dudas que certezas en las cabezas de los atribulados electores, pero el tiempo de descuento ya entró a correr.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Corazón de hormigón

Los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires respiran el sofocante clima del verano en ciernes, y su corazón de hormigón aprieta pero no ahoga.

En medio de la caldera encendida un nuevo candidato asomó de cara al 2011, como suerte de nuevo Dr. Jekill y Mr. Hyde, el ministro de Economía Amado Boudou se lanzó con la mira puesta en la Jefatura de Gobierno. Ex ucedeísta devenido progresista, ex marplatense devenido porteño, ex hombre de la noche devenido en funcionario, es el elegido por Cristina Fernández para representar al kirchnerismo en el sillón de Bolívar 1.

Su aparición quizás sea la venganza pergeñada por la presidenta para licuar las aspiraciones de Daniel Filmus y Jorge Telerman, auspiciadas por sectores peronistas del distrito encolumnados en el proyecto K. La negativa a ser candidato testimonial cuando se lo requirió y el papel desplegado por el senador en el tema de los glaciares de uno, y la transitoria alianza del ex lord mayor con Elisa Carrió en su momento, del otro permitieron el cobro de facturas para ambos.

Resta saber si el alicaído Peronismo Federal completa la grilla de aspirantes para el 2011, con eventuales candidaturas de Martín Redrado, Roberto Lavagna, o algún tapado de último momento.

En tanto, en las huestes de Mauricio Macri, tras la amenaza del adelantamiento de elecciones y la eventual doble candidatura del ex presidente de Boca, la pelea entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta está en su máximo esplendor, teniendo en cuenta que en caso de haberse concretado ese escenario todo parecía indicar que el actual Jefe de Gabinete era el elegido por Macri para sucederlo. En la segunda línea, y con intención de completar fórmula se agazapan entre otros Diego Santilli y Cristian Ritondo.

El resto de las fuerzas también presentó formalmente a sus candidatos como Proyecto Sur, con Claudio Lozano a la cabeza y Roy Cortina por el socialismo para la oferta de centroizquierda; en tanto el andarivel del centro tiene con la Coalición Cívica a María Eugenia Estenssoro, mientras espera un posible acuerdo con Ricardo López Murphy, y Francisco De Narváez haciendo pie en la ciudad con su apadrinado Pepe Scioli.

Extrañamente la UCR aún no tiene definido quien la representará en la contienda, más allá de las ganas de Silvana Giudice o el eterno Ricardo Gil Lavedra; ante el paso al costado de quien podría aglutinarlos a todos, el tenaz auspiciante de políticas de estado, Rodolfo Terragno.

Como se verá el hormigón estará más caldeado que de costumbre, ya que habrá que sumarle también la pelea de fondo por la Casa Rosada, en la cual ya rugen los motores con iguales objetivos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Este pacto, no es con Dios

Es frecuente en la historia argentina que gobiernos en ejercicio busquen paralelismos con otros en contextos históricos totalmente disímiles. El matrimonio Kirchner fue también afecto a esa autorreferente tendencia.

Inmediatamente después de la desaparición física del ex presidente, comenzó a escucharse con insistencia la implementación de un pacto social, entre el mundo del capital y del trabajo. El primero que se animó a reinstalar el tema fue el líder de la CGT, Hugo Moyano, luego encontró eco en la figura de Héctor Méndez de la UIA, hasta finalmente hacerse carne en el discurso de la presidenta Cristina Fernández en la clausura de la Conferencia Anual que nuclea a los empresarios industriales.

Pero así como en el cine suele afirmarse que segundas partes nunca fueron buenas, la búsqueda de puntos en común entre este iniciativa todavía en ciernes y el Pacto Social llevado a cabo por José Ber Gelbard durante la breve presidencia de Héctor J. Cámpora y la tercera del general Juan Domingo Perón resulta al menos inconsistente.

En principio porque no hay una figura política que sustente un acuerdo de esas características de la magnitud de Perón, sino también por la manifiesta distancia entre la solvencia técnica del extinto ministro de Economía y el actual, sin dejar de resaltar que las figuras de Moyano y Méndez se encuentran a años luz de sus antecesores en la idea de una concertación que frene una escalada inflacionaria moderada pero preocupantemente constante. Basta rememorar el predicamento de José Ignacio Rucci entre la clase trabajadora organizada allá por los setenta, como el activo rol de la Confederación General Económica conducida por Julio Broner.

Vale recordar también que luego de la muerte de Perón, el plan se derrumbó y terminó engendrando con posterioridad el temible rodrigazo. Por otra parte, la propuesta del gobierno actual no está claramente explicitada y difícilmente pueda contener como otrora congelamiento de precios, alza generalizada de salarios y suspensión de los convenios colectivos de trabajo por dos años, ya que ni siquiera se ha podido encontrar un lenguaje común para medir los números de la economía real.

Es de esperar que si el intento de acuerdo no prospera, sus protagonistas no tengan pena por dejarlo, porque este pacto no es con Dios…

miércoles, 27 de octubre de 2010

El luchador

Como al personaje que resucitara del ostracismo a Mickey Rourke, los golpes de la vida, en este caso política, le pasaron factura a Néstor Kirchner. Con tan sólo 60 años, marcó la última década de la Argentina, con grandes aciertos y grandes errores.

Pese a las recomendaciones médicas, tensó al máximo su resistencia física merced a su inquebrantable voluntad de búsqueda y acrecentamiento del poder, incluso teniéndolo como futuro protagonista nuevamente en el 2011. Pero no fue, nadie sabe a ciencia cierta cuando se acaba el hilo de su propio carretel.

Ante el deceso de un ex mandatario, no corresponde hacer balances o interpretaciones históricas apresuradas, que llegaran inexorablemente con el paso del tiempo, pero a quien escribe estas líneas le quedará siempre en la memoria aquellas jornadas de noviembre de 2005 en Mar del Plata, de las que tuvo la oportunidad de ser testigo, cuando el entonces presidente argentino desafió públicamente a George Bush durante la Cumbre de las Américas.

Más allá de las preferencias o diferencias ideológicas, esta porción del continente sentirá pesar por la partida de un innegable artífice de una etapa superadora de la integración regional y seguramente darán prueba de ello tanto figuras afines como Hugo Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva o Rafael Correa, como quienes se encuentran en las antípodas de su pensamiento, como Sebastián Piñera o Manuel Santos.

Quizás con su desaparición física, el legado de Néstor Kirchner sea consolidar la institucionalidad política argentina, instando tanto al oficialismo como a la oposición a la reflexión sincera y profunda como al replanteo de tácticas y estrategias si fuesen necesarias para asegurar en el corto plazo un futuro promisorio.

sábado, 23 de octubre de 2010

La biblia y el calefón

Enfrentamientos, especulaciones y demostraciones de poder, ante un universo de espectadores impávidos son las escenas que recorren actualmente las estructuras sindicales de nuestra Argentina.

Son frondosos los antecedentes de conflictos dentro y fuera de la CGT en los últimos años, si es que nos detenemos a hacer un corte temporal para el análisis. Los acólitos de Hugo Moyano y Gerardo Martínez dieron numerosas muestras de hasta dónde pueden llegar. Los sucesos de San Vicente durante el traslado de los restos del General Perón a su última morada fueron el mayor exponente de un enfrentamiento que no ha culminado y que aflora esporádicamente cuando las previsiones o controles se desmadran.

Esta disputa latente se reeditó menguadamente en el acto en la cancha de River, organizada por el camionero, con la sinfonía cruzada de silbidos ante la arenga del organizador o cuando se anunció la presencia del líder del gremio de la construcción.

Pero no sólo en una vereda sindical se cuecen habas, sino que con un inusual grado de tensión persiste en el seno de la CTA la disputa entre los seguidores de Pablo Miceli y Hugo Yasky, quienes velan sus armas en la interminable definición sobre quién conducirá los destinos de la central de trabajadores en los próximos años.

Aún cuando las manifestaciones de desacuerdos y discordias son de relevancia en el terreno netamente sindical, las especulaciones políticas se encuentran a la orden del día, y los mismos protagonistas juegan sus fichas en una ruleta donde nadie tiene garantizado resultado de éxito alguno.

Al alineamiento forzado entre el líder de la CGT y el matrimonio K, que se fue alejando paulatinamente de sus viejos amigos de la CTA, por los poderosos y pragmáticos adalides de la ortodoxia sindical peronista; coexiste la hermandad entre el sector de Miceli y el Proyecto Sur del inescrutable Pino Solanas y su socio permanente, Claudio Lozano, quienes fieles a su estilo contestatario, se alejan cada vez más de la posibilidad de convertirse en una opción de poder con acceso a la Rosada.

Mientras tanto el nunca perecedero Luis Barrionuevo, se asoma tras la figura de uno de los precandidatos del mega-espacio del Peronismo Federal, a la espera de mejores tiempos para volver a seducir a la sociedad con sus máximas sobre como sacar adelante a la Argentina, en el breve lapso de dos años.

En tanto, en el pago chico del PJ de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la competencia adquiere ribetes propios de su identidad, y las multifacéticas iniciativas culturales del incansable defensor de los intereses de los encargados de edificios (SUTERH), Víctor Santa María, chocan de bruces con las exitosas cruzadas en pos de beneficiosos convenios colectivos obtenidos para los estatales nacionales (UPCN) por el atildado Andrés Rodríguez.

Pero en medio de este laberinto de pasiones y miserias, la intolerancia y la violencia se cuela para llevarse la vida de un joven militante del Partido Obrero en el barrio de Barracas, en un enfrentamiento sin esclarecer con participación de manifestantes de la Unión Ferroviaria y la Policía Federal.

Por ello, este mosaico de actores y actitudes nos vuelven a recordar casi hasta el hartazgo, aquellas premonitorias frases del genial Discépolo, al cual pareciera que nunca podremos abandonar, cuando de describir nuestra realidad se trata.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Dos contra el mundo

Sus puntos en común siempre fueron profundos. Su pasado de gloria deportiva, su ingreso a la política de la mano de Carlos Menem, sus incursiones empresariales. Casi un espejo, pero como si esto fuera poco, se han transformado en los objetos deseados del peronismo en todas sus vertientes, y en la obsesión e incertidumbre para la oposición toda.

Daniel Scioli, maltratado en varias ocasiones por el kirchnerismo, sigue siendo una pieza clave en la futura estrategia electoral de quienes quieren extender su estadía en el poder, ya sea como eventual remake del 2003, compartiendo el cartel con Néstor Kirchner, o bien apostando a la reelección en la provincia de Buenos Aires, para asegurar los imprescindibles votos del conurbano, determinantes a la hora de la verdad.

Pero también, es seducido por el Peronismo Federal, que esporádicamente lo elogia y lo invita a saltar el charco con una eventual candidatura presidencial cedida ¿gentilmente? por el espacio.

Carlos Reutemann, autodescartado como candidato, sigue concitando la atención de propios y ajenos ante cada gesto, cada palabra, cada silencio; con el anhelo oculto de algunos de que en marzo revierta su actitud, y el temor de otros de encontrarse de repente con un peso pesado ante las urnas y la preferencia de la sociedad.

Es conocido el desagrado del matrimonio K ante una eventual competencia con el ex piloto, como también el permanente chicaneo que el matrimonio D lo somete desde su negativa a la candidatura presidencial en el 2003. Tampoco deben olvidarse las manifestaciones positivas sobre la imagen del santafesino esgrimidas en distintos momentos por Mauricio Macri y Elisa Carrió.

Sin dudas, los pasos futuros que tomen ambos determinarán el campo y las reglas de juego de cara a la sucesión del 2011. Y a pesar que todos los interesados intentan apresurar los tiempos de definición, todo hace pensar que con el fin de próximo verano, las piezas comenzarán a moverse y las incógnitas, quizás, a develarse.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Palabras más, palabras menos

Unidad y acuerdos programáticos. Dos conceptos recurrentes en las últimas semanas en boca de los principales actores de la escena política nacional, y paradójicamente cuando más se los invoca, más lejos de ellos se está en la práctica política cotidiana.

Puede dar fe de ello el Peronismo Federal, que tras una semana de rumores, internas y dudas varias, se mostró a pleno en el Encuentro Nacional de Profesionales y Técnicos desarrollado en un hotel céntrico con sus cuatro precandidatos a presidente: Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá, y los cuatro coordinadores del espacio: Carlos Reutemann, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá. Sólo faltó a la cita Francisco De Narváez, quien aún así envió a representantes al evento.

Pero los bloques encabezados por Eduardo Duhalde y el compartido por Solá, De Narváez, Das Neves y Rodríguez Saá persisten intactos y lo que transforma el Peronismo Federal en un bloque inestable. La vinculación con Mauricio Macri sigue sin definiciones claras, acentuada aún más por la sucesión de dificultades por las que atraviesa últimamente el lord mayor.

En las comarcas de la UCR pasa algo similar, Julio Cobos y Ricardo Alfonsín debieron verse las caras de frente para enviar señales de unidad hacia dentro y fuera del centenario partido. Ellos también hicieron hincapié en la elaboración de programas de gobierno para luego ofrecer a sus potenciales aliados, el Socialismo y el GEN de Margarita Stolbizer, y mantienen la esperanza del retorno de Elisa Carrió a la entente que ella misma propugnó.
Una semana atrás fue el turno de Rubén Giustiniani, quien blandió las bondades de los acuerdos para la gestión de gobierno, sin mucho éxito frente al Proyecto Sur de Pino Solanas.

Más allá de las palabras, las aguas siguen bajando turbias, y en ambas orillas son más las dudas que las certezas. Las coincidencias son menos que las que se muestran y las rupturas están al acecho a medida que se acerca el definitorio 2011.

Las diferencias ideológicas y las distintas estrategias para la conformación de frentes electorales se mantienen como debilidades a superar por los protagonistas políticos de esta hora.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Vencedores y vencidos


De cara al escenario electoral del 2011 se perfilan dos estrategias antagónicas con un mismo objetivo: la construcción y acumulación de poder para la instalación de candidaturas.

Algunos son partidarios de la exacerbación de la categoría amigo-enemigo como herramienta para posicionarse ante la sociedad civil desde una lógica de conflicto permanente. Dan prueba acabada de ello tanto Néstor y Cristina Kirchner, como Elisa Carrió o Pino Solanas.

La cruzada oficial contra sectores de la prensa y las batallas en los ámbitos legislativos resultan elocuentes señales que abonan dicha teoría. En tanto la líder de la Coalición Cívica continúa su permanente tarea de crear espacios políticos para luego abandonarlos sistemáticamente, y el cineasta impulsor de Proyecto Sur no ceja en su constante prédica de críticas hacia el bipartidismo conformado por el Justicialismo y la UCR, que lo aísla a la hora de hilvanar acuerdos para tener real posibilidad de acceder al poder.

Otros intentan hacerlo mediante el bajo perfil, la moderación y la dedicación a tareas de gestión ejecutiva o legislativa. En este lote podemos ubicar a Julio Cobos, Hermes Binner, e incluso, más allá de su aciaga actualidad, Mauricio Macri. En esta línea de pensamiento se evita por todos los medios de ingresar en terrenos farragosos que sólo desgastan o esmerilan los exiguos porcentajes de imagen positiva que algunos de ellos aún detentan.

Lejos de aquellas etapas históricas donde se discutía sobre táctica y estrategia política de boca de especialistas como el General Perón, hoy pululan los consultores al estilo Jaime Durán Barba, a los que los políticos escuchan casi con unción antes de tomar decisiones en el corto, mediano y largo plazo.

Y casi como en las discusiones judiciales, existe media biblioteca a favor y en contra de ambos métodos, y también ejemplos prácticos de éxitos y fracasos en cada sentido. Basta recordar los embates de Raúl Alfonsín contra el pacto sindical-militar, los carapintadas, la Sociedad Rural o la iglesia allá por los 80, hoy reeditado por el matrimonio K con algunas variantes, o el encumbramiento hasta la vicepresidencia de la Nación y la gobernación de la estratégica provincia de Buenos Aires luego, del adalid de la moderación y el bajo perfil, Daniel Scioli o la imperecedera figura de Carlos Reutemann, que a pesar de sí mismo, persiste como potencial competidor en las presidenciales del año entrante.

Pero una vez más, sólo el tiempo y la voluntad popular dirán quiénes serán los vencedores y vencidos en esta oportunidad.

lunes, 9 de agosto de 2010

Evolución



El peronismo, desde su génesis, vive en constante mutación. Populismo, tercermundismo, ortodoxia, renovación, neoliberalismo, transversalismo. Todas estas etiquetas le cupieron según el momento histórico que atravesara internamente o a la realidad del país y del mundo.

Por eso no resulta extraño el devenir del llamado Peronismo Disidente, antiK o Federal. La sola potencialidad de sucesión al poder de Néstor y Cristina Kirchner agita las aguas de quienes abrevan de ese heterogéneo espacio.

Ante los habituales silencios de Carlos Reutemann, la reorientación de objetivos de Francisco De Narváez hacia la Provincia de Buenos Aires y la manifiesta voluntad de Eduardo Duhalde de convertirse en el armador y beneficiario de una futura fórmula presidencial, se suma la polémica sobre el rol que pueda o deba ocupar Mauricio Macri y el Pro de cara al 2011.

El actual Jefe de Gobierno porteño tiene dentro de esa entente, dos viejos conocidos: Felipe Solá y Francisco De Narváez, con quienes recorrió caminos en común en pasadas elecciones hasta que el terceto descubrió que tenía algo más que lo igualaba: el deseo de convertirse en candidato a la primera magistratura de la Nación, y también tiene a un recurrente defensor ante sus sucesivos pasos en falso en la política de la principal vidriera del país: Eduardo Duhalde.

Sin embargo, en este escenario donde nadie arriesga demasiado, ni declara más de lo conveniente el gobernador de Chubut. Mario Das Neves, no ceja de recordar que Macri representa a la derecha vernácula, que dista mucho en su criterio de lo que significa el Peronismo, poniendo de ese modo un cerco al ingreso del ex presidente xeneize a las comarcas del último movimiento nacional de envergadura en la República Argentina.

Finalmente, como protagonistas de cameos en una película color sepia, Ramón Puerta, Alberto Rodríguez Saa y Juan Carlos Romero acompañan en una segunda línea las aspiraciones del conjunto de colocar en el sillón de la Casa Rosada a un nuevo inquilino del partido fundado por el General Perón allá por la lejana década del 40.

lunes, 28 de junio de 2010

Parecemos ya ves, dos extraños



En la década del 40, José María Contursi sentenciaba “lección que por fin aprendí: cómo cambian las cosas los años”, tango que quizás en los oídos de Rafael Bielsa en el 2005 o Jorge Taiana un lustro después haya adquirido una distinta significación.

Los dos protagonistas de estas líneas atravesaron situaciones con ciertas similitudes en distintos momentos históricos de la gestión kirchnerista. Tanto uno como otro formaron parte del riñón de poder del matrimonio presidencial hasta el momento de caer en desgracia. Ambos ostentaban reconocimiento desde el punto de vista intelectual y respeto por parte del arco opositor.

Bielsa tuvo en la filtración de información del caso de la médica Hilda Molina el principio del fin, mientras que Taiana recorrió igual camino ante el conocimiento de la posible incorporación del Brasil en el monitoreo de la pastera Botnia, tras el levantamiento del corte en Gualeguaychú.

Siempre quedaran dudas flotando de operaciones de desgaste de quienes los secundaban en la Cancillería en la búsqueda de la cima del Palacio San Martín. En el primer caso hubo quienes sugirieron que Taiana tuvo que ver en la filtración que terminó alejando a Bielsa del sol kirchnerista. En el segundo, Timmerman es sindicado como responsable de maniobras que terminaron esmerilando la posición de Taiana en la conducción de la política exterior argentina.

Para la remoción de Rafael Bielsa se lo erigió como diputado nacional desde la Ciudad de Buenos Aires y luego se le ofreció una embajada a la que tras un amague inicial desistió de aceptar. Faltaría este capítulo de la historia para saber si pueden existir aún más coincidencia de destinos entre los protagonistas.

Sin embargo el alejamiento de Jorge Taiana fue voluntario y la frialdad mostrada por la presidenta en la asunción de su sucesor pareciera indicar que no habría nuevos ofrecimientos en puerta para quien fuera hijo de un otrora dirigente histórico del justicialismo y médico personal del general Juan Domingo Perón, aunque en la política vernácula todo es posible.

jueves, 10 de junio de 2010

De corceles y de acero


En el interregno de los festejos del bicentenario y el inicio del mundial de fútbol de Sudáfrica se produjeron las primeras jugadas estratégicas de cara al escenario electoral del 2011.


El triunfo de Ricardo Alfonsín en la interna radical significó la primera sacudida del tablero con miras al próximo recambio presidencial. La derrota del aparato tradicional de la UCR de la Provincia de Buenos Aires, comandado por Leopoldo Moreau y Federico Storani con una liga de intendentes encabezados por Gustavo Posse (San Isidro) tiene una honda significación y ha puesto en jaque hasta la posición expectante del actual vicepresidente Julio Cobos, propulsor de ese sector en pugna.


El perfil del dirigente triunfante potencia la posibilidad de acuerdos con figuras que emigraron del centenario partido, como Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, y acerca las posiciones con el líder del socialismo Hermes Binner.


Por su parte la otra jugada de relieve la protagonizó el Peronismo Federal, a través de la elaboración de un documento en común, y la asistencia a una actividad donde estuvieron presentes casi la totalidad de los eventuales candidatos como Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Mario Das Neves y Francisco De Narváez entre otros. El acuerdo básico de transitar juntos el camino hacia la definición de la fórmula, por dentro o fuera del justicialismo, y la decisión de que el espacio tendrá una sola oferta electoral ya sea por interna o decantación marca el otro hito principal de los tiempos actuales.


Finalmente, el tercer sector con aspiraciones lo constituye el oficialismo, que pareciera haber delimitado los roles entre gestión y actividad partidaria. La presidente se abocó en los últimos días a intervenir en cuestiones vinculadas a la política internacional como el reclamo por la soberanía de Malvinas o los problemas derivados de la resolución judicial que condena los cortes de rutas en Gualeguaychú. Mientras que Néstor Kirchner tuvo una profusa actividad en la interna peronista en distintas tribunas del país, con un renovado ímpetu ante la aparente recuperación en las encuestas que estaría teniendo el matrimonio que detenta el poder.


En este escenario sólo restaría vislumbrarse el espacio de centroizquierda cuyos primeros esbozos está intentando Fernando Pino Solanas, para tener a los protagonistas de fondo de la próxima batalla entre corceles y acero.

viernes, 28 de mayo de 2010

Ecos del bicentenario



Más coincidencias que diferencias se vislumbran en los principales bunkers de analistas que abrevan tanto en el gobierno nacional como en el de la ciudad de Buenos Aires. La reapertura del Teatro Colón y el Tedéum en la Catedral, como los fastuosos festejos callejeros con amplia participación popular han despertado nuevos cantos de sirena para el 2011.


Las presencias de opositores de fuste de todo el arco político como el vicepresidente Julio Cobos, el senador Carlos Reutemann, y Hermes Binner entre otros, y la presencia inesperada del presidente uruguayo José “Pepe” Mujica hizo olvidar a Mauricio Macri los tragos amargos ocasionados por el juez Norberto Oyarbide en la causa de las escuchas ilegales, y lo decidió a reforzar sus recorridas por el resto del país y planea seguir mostrando gestión en la ciudad con avances en obras como el entubamiento del arroyo Maldonado por debajo de la Avenida Juan B. Justo, en el corto plazo.


Por su parte, en el kirchnerismo hay voces que alientan un relanzamiento del gobierno que abone el terreno para el retorno del ex presidente para el turno del 2011. Entienden que la algarabía popular fue un síntoma de apoyo al proyecto que encaran desde el 2003, a pesar de las mesuradas declaraciones posteriores realizadas por Néstor y Cristina en distintos actos públicos o políticos. La llegada de 7 mandatarios regionales alejó por unos días los reclamos por las restricciones a las exportaciones pergeñadas desde el despacho del polémico Secretario de Comercio, Guillermo Moreno.


En tanto, lejos de ambos bandos, otros protagonistas que intentan tener preponderancia en la próxima elección también hacen su juego. Fernando “Pino” Solanas, Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez integran este lote de adelantados.


Así, el cineasta declaró que su fuerza, Proyecto Sur va a pelear las candidaturas de Nación y Ciudad, probablemente el encabezando la fórmula mayor y el economista de ATE, Claudio Lozano en la ciudad Autónoma. Y también se encargó de decir en toda tribuna disponible que no piensa acordar con el radicalismo, a quien ubica como uno de los responsables de los fracasos del bipartidismo en la Argentina.


Por su parte, Ricardo Alfonsín se ha encargado de arrojar flores al socialista Hermes Binner y a Elisa Carrió como potenciales aspirantes a ocupar un espacio en la fórmula presidencial del 2011, en la que un lugar estaría reservado para quien resulte triunfante en la fuerza de Alem e Irigoyen. Julio Cobos es el otro contrincante de la disputa con el hijo del ex presidente recientemente fallecido.


Por último, Francisco De Narváez más allá de las eventuales presentaciones judiciales para garantizar, según sus propias palabras, el derecho a candidatearse a la presidencia, comenzó a recomponer relaciones con sus otroras aliados Mauricio Macri y Felipe Solá, y no descarta a futuro restablecer algún tipo de acuerdo con Eduardo Duhalde en la recta final para transformarse en serio aspirante a gobernador de la determinante Provincia de Buenos Aires.

lunes, 26 de abril de 2010

Qué dificil se me hace


A raíz de las visiones antagónicas del fallo del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, surge la reflexión sobre lo difícil que resulta para los actores políticos de nuestro país arribar a posiciones honestas por no decir objetivas sobre los hechos que ocurren en la realidad.

Así, mientras Elisa Carrió manifestó que “la derrota de la Argentina fue enorme y debe quedar como aprendizaje para el futuro”, la presidente Cristina Fernández de Kirchner sostuvo desde Venezuela que "el fallo demuestra que teníamos razón". Un dato de la realidad y dos interpretaciones contrapuestas, lógicamente imbuidas de intereses de poder propios de quienes lo ejercen y quienes pretenden obtenerlo.

Pero este ejemplo no es un caso aislado, sino que es casi una constante en la vida política nacional, hace pocos días ocurrió algo similar ante la modificación de la ley del impuesto al cheque en el Congreso de la Nación.

Mientras el gobierno a través de sus habituales voceros mediáticos como Aníbal Fernández y Florencio Randazzo se cansaron de repetir que lo que se aprobó al respecto lo consideraban nulo porque la votación no respetó lo establecido en la Constitución, algunas voces de la oposición sostenidas por el aporte teórico de algunos especialistas en la materia alegaron que no hubo anomalía en la medida porque sólo se procedió a eliminar un artículo de la ley que establecía para ese tributo un reparto distinto al que se fija para el conjunto de los impuestos.

Para encontrar puntos de encuentros fuertes entre fuerzas del oficialismo y la oposición en nuestro país, tendríamos que remontarnos a los inicios de la recuperación democrática de la década del 80, cuando el radicalismo en el poder con Raúl Alfonsín y la oposición peronista encabezada por la renovación de Antonio Cafiero compartieron tribuna, diagnóstico y estrategia política para enfrentar los levantamientos carapintadas de aquella lejana semana santa del “felices fiestas, la casa está en orden”.

O situarnos en los 90 en la aprobación del núcleo de coincidencias básicas que derivaron en la reforma constitucional de 1994, con aquellas imágenes del líder radical paseando codo a codo por los jardines de Olivos junto a Carlos Sául Menem.

También podríamos recordar las alquimias electorales mixtas como fueron la Alianza o el Frente para la Victoria, que terminaron en fracaso por la disolución de los acuerdos con los cual nacieron, como se pudo observar con la renuncia de Carlos Chacho Alvarez o la votación contraria a los deseos del Poder Ejecutivo por parte de Julio Cobos cuando se trató la famosa resolución 125 que incidía sobre la situación del campo.

En los últimos tiempos, sólo las solitarias cruzadas encaradas por Eduardo Duhalde y Rodolfo Terragno por elaborar una agenda de políticas de estado consensuada por la totalidad de la dirigencia política, más allá de la ubicación ideológica o partidaria. Si bien estas iniciativas responden a reposicionamientos de sus protagonistas, no dejan e constituir una tarea necesaria y pasible de imitar por otros tantos.

Por eso, aquellas estrofas de un viejo éxito de Alejandro Lerner parecen reflejar las dificultades y limitaciones que aún le toca atravesar a esta democracia que se encamina lentamente a su tercera década de existencia.

miércoles, 15 de julio de 2009

Sueño de una noche de verano



El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, anunció el proyecto de creación del Parque Central Norte en la zona de la Recoleta, comparándolo con el Central Park de Nueva York, en una perímetro que comprende alrededor de 33 hectáreas y una inversión de 80 millones de pesos.


Un año antes, en declaraciones públicas ante la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, confesó su sueño de transformar la Reserva Ecológica de la Costanera Sur también en un lugar de esparcimiento similar al newyorkino.


De la lectura inicial de ambas manifestaciones se desprende una obsesión del gobernante porteño en recrear una iniciativa de gran porte e inversión para un sector de privilegio de la ciudad como lo es el norte, habitado por ciudadanos de alto poder adquisitivo y con una infraestructura superior al resto de la urbe.


Pero, este tipo de anuncios no estuvieron ausentes para la zona eternamente postergada. Los proyectos del Centro Cívico, el Parque Lineal del Sur y el Polo Tecnológico con eje en los barrios de Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya, son una muestra elocuente de la misma incontinencia verbal.


Toda esta prospectiva sería fantástica de no ser por los antecedentes de frustraciones que han experimentado los ciudadanos de esos lares. A pesar de innumerables concursos de ideas, podemos recordar los casos de la fastuosa Ciudad Judicial proyectada para el Parque Vuelta de Obligado, las truncas remodelaciones de otros espacios verdes como el Parque de los Patricios, antigua sede del Zoológico del Sud, con las eternas e inconclusas obras del subte H de por medio, o la histórica y vergonzosamente olvidada Plaza Ameghino, frente al Hospital Francisco José Muñíz.


Tampoco vió la luz el proyecto de la Playa de Transferencia de Camiones en las inmediaciones de la Cancha de Huracán, y ni que hablar del símbolo de la inercia estatal como la ex Cárcel de Caseros, con un proceso de demolición de extensión inusitada y de incertidumbre total sobre su futuro destino, son hitos de la brecha existente entre los dichos y los hechos, típica característica de los políticos contemporáneos en la gestión a escala local.


Ya desde el siglo XVI William Shakespeare nos escribía acerca de los sueños y la realidad, del amor y de la magia. Pero sin duda la Argentina y la Ciudad de Buenos Aires en particular hubiesen constituido una inagotable fuente de inspiración para unas cuantas secuelas en tono de tragicomedia.


martes, 7 de julio de 2009

Dos tipos audaces



Uno apunta a la estructura partidaria, el otro a la central sindical. Son exponentes de la vieja política, pero están más vigentes que nunca. Néstor Kirchner y Hugo Moyano son sus objetivos a destronar, son la cara de un modelo en crisis tras la derrota electoral del 28 de junio.


Eduardo Duhalde ha amenazado varias veces con el abandono de la política activa, pero ante determinadas coyunturas reaparece a la luz pública con ímpetu y vocación de poder. Desde sus comarcas eternas, intentará reconstituir sus lazos con la dirigencia bonaerense, para desde allí quizás, dar el salto a la jefatura partidaria, que para la apreciación de muchos se encuentra vacante.


El ex presidente ha sido un protagonista clave en los últimos años de la Argentina, fue a él quien le tocó cabalgar con el caballo desbocado de la crisis de finales del 2001, y salió bastante airoso. Fue también el elector de lujo de la candidatura del peronismo en el 2003, que tras las deserciones de Carlos Reutemann y José Manuel De la Sota, recayera en Néstor Kirchner. Y parece que anhela cumplir nuevamente ese rol de cara al 2011.


Luis Barrionuevo arrastra una vieja disputa con el líder de los camioneros, y ante cada paso en falso dado por éste arremete para acelerar su irrefrenable deseo de erradicarlo de la conducción de la CGT.


Las acciones del gastronómico luego de los enfrentamientos en ocasión del traslado de los restos del General Perón a la Quinta de San Vicente, la ruptura del poder tripartito que Moyano compartía con José Luis Lingieri y Susana Rueda; y la derrota kirchnerista reciente, fueron peldaños de un carrera que tiene como máximo objetivo destronar al actual Secretario General de la principal central de trabajadores de los argentinos.


Muchas veces estuvieron juntos, y otras distanciados, pero hoy más que nunca sus intereses son funcionales para una acción de pinzas. De la habilidad del gobierno para reinventarse tras la derrota, no sólo con el recambio de figuritas en el gabinete, sino con la reformulación de políticas de gestión; y de la cintura del jefe sindical de tejer alianzas internas con algunos de los sectores convivientes, llámese gordos o independientes dependerá el éxito del dueto en cuestión.


martes, 30 de junio de 2009

Puede fallar



Cuando la crisis del 2001 hacía estragos en la clase política argentina, y la fisonomía de la misteriosa Buenos Aires se componía de vallas y vidrios polarizados, hubo un dirigente que podía transitar por las calles porteñas casi sin dificultad.


Cuando la experiencia de la tormentuosa Alianza entre radicales y frepasistas tocaba fondo y salía expulsada vertiginosamente del poder, hubo un dirigente que logró ingresar al mundo K sin mayor esfuerzo.


Cuando la estrella de un Mauricio Macri comenzaba a despuntar en la ciudad, hubo un dirigente que logró aglutinar en su apoyo a figuras tan díscolas como Néstor Kirchner y Elisa Carrió y conseguía la primera reelección de un jefe de Gobierno en un distrito marcado por lealtades endebles y amores fugaces.


Cuando la peor tragedia que se haya visto en la ciudad -luego de los atentados de la AMIA y la Embajada de Israel-, asolara una navidad que difícilmente pueda olvidarse, la oposición jugó fuerte hasta lograr una inédita destitución, y muchos se frotaron las manos pensando que habría un competidor menos en la arena política local.


Con el estigma de los familiares de Cromañón a cuesta, hubo un dirigente que atravesó una campaña política que lo catapultó nuevamente a la misma Legislatura que lo había arrastrado vertiginosamente al llano político.


Cuando los primeros síntomas del ocaso kirchnerista se hicieron notar, hubo un dirigente que comenzó claramente a diferenciarse, con la intención de volver a representar al etéreo progresismo porteño, obviamente desde un armado que lo tuviera como frutilla del postre.


Pero, había un ilusionista que hacía las maravillas de la platea con un innato talento para las empresas más arriesgadas que, aún así, conocía los límites de la capacidad y finitud humana y solía atajarse ante eventuales dificultades con una famosa frase que ese dirigente tendría que haber hecho propia: puede fallar, puede fallar.


Ese dirigente, tuvo que discar el celular de un exultante Pino Solanas el 28 de junio a la noche para felicitarlo por su performance.

Ese dirigente fue Aníbal Ibarra, ese dirigente fue.


lunes, 29 de junio de 2009

Tres son multitud

Pasado el turno electoral del 28 de junio los dos tradicionales partidos políticos de la Argentina, parecen aseverar aquella consigna que titulaba una nostálgica serie de los años '70: tres son mulltitud

El justicialismo y sectores afines afrontaron la elección del pasado domingo con una triade de aspirantes a la candidatura presidencial para el 2011, y por los resultados de las urnas, si bien en la política vernácula nada es imposible, uno parece haber quedado seriamente afectado en sus aspiraciones: Daniel Scioli. Será la oportunidad para ver si una vez más el ex motonauta se reconvierte desde la adversidad.

Pese a haber sido uno de los principales colectores de votos en la trascendente provincia de Buenos Aires, los triunfos de Mauricio Macri en Capital -y su aliado Francisco De Narváez en la provincia-, así como Carlos Reutemann en Santa Fe, lo dejan un escalón abajo en la carrera con bandera a cuadros en la Rosada.

Habrá que ver también quien tiene mayor cintura política de los vencedores para moverse en las arenas del PJ Nacional para calzarse el traje de candidato presidencial. El ex corredor de F1, tiene más labor hecha dentro de las huestes del partido creado por el General Perón, y quizás muchos de los referentes provinciales imiten los ya anunciados apoyos del cordobés Juan Schiaretti y el entrerriano Jorge Busti.

La tríade restante, parece haberse reducido aún más que la peronista. El tercer puesto del Acuerdo Cívico y Social de Elisa Carrió en la ciudad de Buenos Aires y la derrota del candidato del socialista Hermes Binner en Santa Fe, tornan más visible la victoria de la lista avalada por Julio César Cobos en la provincia de Mendoza y se erige quizás como el potencial candidato del espacio para dentro de dos años.

Finalmente, otra tríade puede nacer de los guarismos recientes, en este caso con marcado tinte progresista, con base en los votos alcanzados por Pino Solanas en Capital, Luis Juez en Córdoba, y los promisorios números obtenidos por Martín Sabatella en la primer provincia argentina. Si este embrionario conglomerado de fuerzas se consolida desde el Parlamento, grande puede ser la encrucijada del socialismo, que puede llevarlo hasta replantear su actual marco de acuerdos con la UCR y la Coalición Cívica.

De todas formas, faltan atravesar dos años -si el kirchnerismo no intenta ninguna maniobra anticipatoria de recambio de poder-, tiempo suficientemente extenso como para que la sociedad sea testigo de infinitas alquimias políticas hasta una nueva instancia electoral.

martes, 16 de junio de 2009

Highlanders


En los últimos años prácticamente se le había dado el certificado de defunción al bipartidismo en la Argentina. Con el triunfo de la Alianza, parecía que las estructuras partidarias de los sucesores de Leandro N. Alem y Juan Domingo Perón llegaban a su fin.


Pero el estrepitoso fracaso del gobierno de Fernando De la Rua y Chacho Alvarez posibilitó el resurgimiento del Peronismo y el hundimiento del Radicalismo a niveles subterráneos.


La versión justicialista para el retorno del gigante dormido, fue la heterogénea propuesta encarnada por Néstor Kirchner, que fue acrecentando su poder ante la permanente caída del eterno adversario de las boinas blancas.


Paradójicamente tras la reelección del modelo en las urnas, el enfrentamiento con el campo significó el comienzo del fin para la propuesta que abandonaba el transversalismo para recostarse sobre la vieja estructura del PJ, tantas veces denostada por el matrimonio en el poder.


Con el deceso del último caudillo radical, Raúl Alfonsín, el radicalismo pareció renacer de las cenizas, invadiendo las calles de la ciudad en su despedida terrenal. En tanto el peronismo, fiel a su naturaleza, empezó a pergreñar alternativas surgidas de su propio seno, ante el aparente ocaso del kirchnerismo.


En este contexto, llega el 28 de junio, batalla previa y trascendente para el recambio del 2011. Y extrañamente, dos bloques se perfilan bajo la órbita de los vapuleados partidos políticos tradicionales que como suerte de highlanders vernáculos se preparan para la nueva competición.


En las comarcas de los herederos de Perón y Evita, tres son las figuras que emergen como presidenciables, y llamativamente ninguna de ellas es considerada químicamente pura para los propios.


Carlos Reutemann y Daniel Scioli, ídolos deportivos transformados en políticos por el entonces líder carismático de los 90, Carlos Menem, ponderados luego por el bonaerense Eduardo Duhalde y permanentemente seducidos por Néstor Kirchner desde su acceso al poder, intentan un delicado equilibrio entre la diferenciación con el gobierno y actitudes que puedan categorizarse como desestabilizadoras.


Mientras que el otro candidato posible, Mauricio Macri tampoco considerado hijo dilecto, sino aliado, y representante de sectores identificados con el centro-derecha, tiene la disyuntiva de sumarse a una escudería a la que siempre esquivó o postergar sus aspiraciones temporales y apostar a una reelección en un distrito en el cual todavía mantiene las mieles con un electorado habitualmente esquivo y cambiante.


Ante este ramillete de posibilidades hay quienes añoran la reedición de una nueva interna partidaria para dirimir la máxima candidatura, que no volvió desde el lejano 1988.

En la vereda opuesta, el panorama no es más sencillo. Conviven en él, la nueva expresión de la esperanza radical, el controvertido Julio Cleto Cobos, de pasos impredecibles para propios y ajenos, que en plena campaña electoral no tuvo empachos en reunirse con amplia repercusión mediática con Francisco de Narváez y apoyarlo ante la arremetida judicial de Faggionato Márquez.


En el mismo espacio, el socialista Hermes Binner abandonó su bucólica moderación y mesura para desatar una agresiva arremetida contra su rival local y nacional, Reutemann, a través de distintas acciones entre las que se destacó una cadena de mail donde alojó supuestas irregularidades durante la gestión del ex piloto de fórmula uno.


Y finalmente, la eterna candidata Elisa Carrió, artífice del acuerdo con los seguidores de Alfredo Palacios, y de la reconciliación con su antigua morada de la UCR, deberá quizás medir sus fuerzas en una eventual interna abierta como la utilizada en su momento por la Alianza entre el radicalismo y el Frente Grande.


Pero sea como fuere la resolución de los ocupantes de las fórmulas para el 2011, más allá de las presunciones de analistas, librepensadores y teóricos políticos, nuevamente se medirán en la arena mayor los dos exponentes de los avances o retrocesos en la agitada realidad nacional. Y esto ocurre por el buen saber y entender, de quien es en definitiva el protagonista de su propia suerte: el pueblo.


Y no es poco.